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domingo, 11 de marzo de 2012

Las escuelas bolivarianas

Las escuelas bolivarianas

Publicado en la p. 30 del diario Últimas Noticias del domingo 11 de marzo de 2012

Por: Mariano Herrera

Una iniciativa de mucho consenso en educación era y sigue siendo las escuelas bolivarianas. Se trata de escuelas que atienden a los alumnos durante 8 horas al día. La razón del consenso es doble. Por una parte, las escuelas de doble turno son una reminiscencia de una situación vieja, mayor de 50 años, cuando los gobiernos del inicio de la era democrática mostraron una gran responsabilidad y voluntad política por universalizar la educación primaria. Para ello, decidieron que cada escuela pudiera atender el doble de alumnos en sus aulas mediante la utilización de dos turnos escolares al día. Esa medida, que debió haber sido provisional, se mantuvo todos estos años. Una de las consecuencias de los dos turnos es que el horario escolar en primaria se redujo a 5 horas diarias en cada turno y cada aula es compartida por dos grupos de alumnos y docentes. De modo que cosas tan simples como la ambientación pedagógica del salón o la exposición de los trabajos de los alumnos en las paredes, son un problema en esas escuelas.

Por todo eso desde la década de los 90 del siglo XX estaba circulando la propuesta de las escuelas a tiempo completo, llamadas “escuelas integrales”, basadas en el modelo del mismo nombre que se inició y desarrolló exitosamente en Mérida en la década de los 80, bajo el liderazgo de Antonio Luis Cárdenas, quien luego fue Ministro de Educación. Uno de los primeros anuncios de este gobierno fue la puesta en marcha del programa “escuelas bolivarianas”, que es el nombre que le dio a esas escuelas de turno completo. Esta medida causó satisfacción en casi todos los educadores y los preocupados y ocupados por este tema.

La implantación no es sencilla. Lo ideal es construir nuevas escuelas con un diseño adaptado al programa. Es decir, con aulas suficientes para la población local, docentes contratados a tiempo completo y personal especialista para trabajar con los alumnos con actividades recreativas, deportivas, artísticas, tecnológicas, etc. Y con las instalaciones apropiadas para la preparación y el servicio a todos los alumnos de tres comidas diarias. Otra alternativa es transformar escuelas de doble turno en bolivarianas. Esto supone que uno de los dos turnos se queda en esa escuela y el otro debe migrar a una o varias escuelas vecinas, con capacidad para garantizar el cupo a los alumnos del turno eliminado. Y una tercera iniciativa, intermedia, es transformar en bolivarianas aquellas escuelas que sólo atendían un único turno.

Hoy el gobierno exhibe datos que indican que existen cerca de 10.000 escuelas bolivarianas. Pero el diablo está en los detalles. ¿Cómo se han creado? Una de las medidas es un decreto que declara “bolivarianas” a escuelas que siguen siendo de dos turnos, pero reciben al menos una comida diaria. Esto ya desvirtúa completamente la idea inicial del programa. Pero hay más.

Recientemente, el Ministerio de Educación ha decretado bolivarianas algunas escuelas sin tomar las medidas necesarias. De modo que de un día para otro, las aulas de esas escuelas reciben a los alumnos de ambos turnos, en un solo turno y en el mismo salón. De repente aulas que acogían a 34 alumnos por turno, se llenan con más de 60. Es un verdadero hacinamiento y un maltrato porque, además, las aulas sólo tienen, cuando mucho, 36 ó 38 pupitres o mesas. Esta situación desvirtúa totalmente la finalidad del programa. En algunas escuelas, para “solucionar” el problema han establecido un “día de parada”. Un día a la semana en la que alguno de los dos turnos de todos los grado se quedan sin asistir a clases para disponer de más espacio para disminuir el hacinamiento cotidiano. Sin duda peor el remedio que la enfermedad.

Esto no es una denuncia. Dar los nombres de las escuelas pondría en peligro el empleo de quienes nos informan. Es una alerta. ¿Para qué se toman estas decisiones? ¿Para decir que aumentan las bolivarianas? La sociedad debe exigir a las autoridades educativas que estén más pendientes de la calidad de la educación y menos de la producción de estadísticas auto-engañosas para satisfacer al jefe. Porque no están engañando a más nadie.

viernes, 3 de febrero de 2012

Concurso de Educación Vial

La Fundación Seguros Caracas organiza un Concurso de Educación Vial. Premio: Bs. 50.000 Información aquí: http://www.cice.org.ve/noticias/2012/2012-02-01.asp

jueves, 26 de enero de 2012

A propósito de la Misión Seguridad

A propósito de la Misión Seguridad.

Por LUIS PEDRO ESPAÑA

Cuando Kelvin terminó el sexto grado, su familia fue a su acto de fin de curso en la Escuela Básica Agustín Codazzi. Acompañado de sus padres y hermanos recibió su certificado de promoción al séptimo grado, y como su escuela sólo tiene hasta sexto, el personal directivo y las maestras despiden a los niños deseándoles suerte en sus estudios. Créanlo, la van a necesitar.
Ese día Kelvin y sus compañeritos dejaban la escuela y pasaban al liceo. Como ellos, otros niños de cuatro escuelas vecinas también fueron ubicados por la zona educativa en el liceo más cercano. Como Kelvin vive en una ciudad grande, él solo se tendrá que parar un poco más temprano para llegar a su nuevo centro de estudios. El trayecto que inauguró a partir de septiembre requiere dos camioneticas, la primera como siempre, como antes, con la mamá, pero en la otra tendrá que ir solo, nadie de la casa va hasta allá. Si Kelvin viviera en una ciudad más pequeña puede que hasta hubiese tenido que mudarse, lo que sin duda hubiera significado el final de sus estudios. Al menos este primer obstáculo lo pasó.

El primer día de clases en el liceo fue una mezcla de emoción y miedo. Varias veces en la vida se siente esa sensación de ansiedad ante lo desconocido. A los 13 años es aún más intensa, y no sólo producto de las hormonas de la adolescencia. Cuando llegó al portón del liceo se dio cuenta que la escuelita quedó atrás. Desde el bedel de la entrada en adelante el liceo le resultó extraño, ajeno y agresivo. No sólo es nuevo, también es de los más chamitos y, lo peor, por ningún lado ve a alguno de sus antiguos compañeros de la Codazzi.

Ya en el salón los primeros días van pasando para mostrarle que el liceo es otro mundo. Varios docentes, varias materias, exámenes de lapso, horas libres, profesores que faltan, materias que no entiende, niñas que le gustan, repitientes que no dejan el chalequeo y recreos en los que prefiere quedarse en el salón. Atrás quedó la evaluación que premia la buena conducta y el no molestar, aquí lo que vale es responder a preguntas, hacer los ejercicios y si no molestas, si no echas vaina, quedas como el pendejo del salón. Kelvin ha tenido que aprender a portarse mal.

Repetir el séptimo grado no es ninguna novedad. Si hablas con el Profesor Gutiérrez, director del liceo, te contará que en séptimo grado hay siete secciones en cada turno. En octavo sólo cuatro. De las siete secciones, tres son de repitientes. Este año, aun sabiendo que con esa decisión están inaugurando un “retén de menores” dentro del liceo, pusieron a los repitientes juntos. “Es que los repitientes no dejan en paz a los nuevos”, dicen los maestros.

Kelvin aplazó el año. Demasiadas materias para reparación. Además en su casa no había quién lo ayudara con las tareas y con los exámenes. Él es el mayor de los hermanos, y sus padres sólo estudiaron hasta sexto grado. La mamá llegó al antiguo tercer año (hoy noveno grado) pero ni por asomo se acuerda de geografía, matemáticas, biología y mucho menos del inglés, las mismas cuatro que le quedaron a su hijo.

Kelvin ya cumplió los 15 años, va por la mitad de su séptimo grado repetido. Sigue yendo al liceo, pero más para reunirse con los amigos, programar el fin de semana, caerle a la jeva y enterarse de las últimas malandrerías de los panas de noveno. La mamá de Kelvin está preocupada. El muchacho siempre le responde con el monótono “bien”, cada vez que le pregunta por el liceo y sus estudios. Ya no puede con la cara de fastidio que le pone cada vez que trata de aconsejarlo, de pedirle que se cuide, que no llegue tarde a la casa, que dónde estaba en la tarde, que no le gusta el muchachito ese que dicen en el barrio que vende droga, que estudie más, que ella nunca lo ve en eso, etcétera, etcétera, o en palabras de Kelvin, “bla, bla, bla”.

Si su mamá supiera lo que él ya sabe se aterrorizaría. En el liceo se vende droga, un bedel de la entrada es el que la mete y dicen que no son pocos los maestros que le compran. Los malandros de la zona siempre quieren someter a los del liceo. Hay que hacerse respetar si se quiere ser hombre. El Moncho uno de los que protege a Kelvin desde la primera vez que lo quisieron joder en un recreo, ya tiene con que hacerse respetar, él va armado a la escuela y nunca se separa de ella.

Cuando ya se repite el séptimo grado por segunda vez, hay que dejar la escuela y dedicarse a otra cosa. “Como que tú no sirves para estudiar”, le dijo su mamá la última vez que trató de enterarse en qué andaba su hijo. En el barrio se dice que Kelvin es uno de los malandritos que se la pasan fastidiando por la zona, si no le ponen reparo va a terminar mal. La hermana de Kelvin, Nella, ya pasó al octavo grado. Será ella la que terminará el bachillerato. Por lo pronto la mamá ya habló con el papá de su hijo. “Kelvin se va con su papá a Tinaquillo, que aprenda a trabajar, y más adelante si quiere y se endereza, puede que vuelva a estudiar”. Esto último lo dijo más como consuelo que como posibilidad real, nunca más volverá al liceo.

Lástima que la mamá de El Moncho no pudo hacer lo mismo con el suyo. El último fin de semana una balacera entre hombres que se hacían respetar terminó vistiéndola de negro.
La historia de Kelvin o del Moncho no es un accidente, es la de nuestros jóvenes. ¿Qué será lo que estamos esperando para ayudarlos? ¿Vamos a seguir diciendo que la responsabilidad de la seguridad es de todos para que finalmente sea de nadie?

domingo, 8 de enero de 2012

La educación privada y los pobres, el caso AVEC

Artículo publicado el domingo 8 de enero de 2012 en Últimas Noticias p. 26

La educación privada y los pobres, el caso AVEC

Por: Mariano Herrera

Durante los últimos meses y días de 2011, una de las noticias más destacadas en educación fue la de los docentes de las escuelas de la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), exigiendo que se les pagara su aguinaldo y otras deudas salariales. ¿Por qué este conflicto?

Porque, si bien los 750 planteles escolares afiliados a la AVEC son privados e independientes unos de otros, su funcionamiento depende del convenio que la AVEC firma cada año con el Ministerio de Educación, desde hace casi 21 años. El convenio establece las condiciones que exige el Ministerio para aportar la totalidad de los fondos que le permiten a cada escuela pagar los sueldos de todo el personal, docente, administrativo y empleado, así como, en algunos casos, otros costos de dotación o infraestructura. De modo que 90% o más del funcionamiento de las escuelas afiliadas, depende del aporte que le hace el Ministerio de Educación a la AVEC. Los requisitos para el sueldo, escalafón, primas y demás, que rigen para los docentes y empleados de las escuelas de la AVEC, son exactamente los mismos que los de los docentes y empleados de las escuelas oficiales. AVEC realiza una supervisión y una auditoría rigurosa de los presupuestos de cada una de sus escuelas afiliadas, porque ese es su compromiso establecido en el convenio. Ni la AVEC ni las escuelas cuentan con ningún otro recurso para cumplir con pagos de sus docentes y de sus empleados. Por eso, el Ministerio de Educación debe aplicar los aumentos a los que se compromete con sus docentes, a los docentes de las escuelas afiliadas a la AVEC. Cuando el gobierno dice que no es el patrono de las escuelas de la AVEC, está en lo cierto. Pero los docentes y los empleados y docentes de las escuelas AVEC también tienen razón cuando reclaman para ellos los aumentos y demás reivindicaciones, porque saben que sus patronos no son los responsables de los fondos para esos rubros, puesto que ese es el compromiso del Ministerio de Educación. El hecho de no ser el patrono, en caso de este convenio, no exime al gobierno de las responsabilidades con el convenio.

Dentro de la variedad de escuelas en la AVEC se cuentan 165 de Fe y Alegría. Numerosos estudios han mostrado que estas escuelas, que atienden a los sectores más desfavorecidos en zonas marginales y rurales de nuestro país, alcanzan niveles de calidad, tanto en procesos como en resultados educativos, superiores a las escuelas oficiales, que atienden los mismos sectores sociales. Muchas escuelas afiliadas a la AVEC, pero que no pertenecen a la red Fe y Alegría, también obtienen buenos resultados que benefician mucho a sus alumnos de los sectores más pobres. Los planteles de la AVEC atienden en total unos 500.000 alumnos. Esto representa 43% de la educación privada total en primaria y secundaria y aproximadamente 55% de la educación privada en primaria. ¿Qué nos dice esto? Que la mayoría de los alumnos de los colegios privados no son los privilegiados de clases medias y altas. Son los alumnos de escuelas subsidiadas por el convenio ME-AVEC.

De modo que se puede afirmar que la mayoría de los colegios privados, al menos en primaria, atienden y benefician a los más pobres, gracias al convenio. Quizás lo más inteligente no sea polarizar el debate entre calidad de las escuelas oficiales y privadas sino aprender del modelo de gestión implícito en el convenio con la AVEC, para promover cada vez más calidad en todas las escuelas venezolanas, especialmente en la de dependencia oficial.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Clases particulares virtuales

CICE acaba de inaugurar un nuevo programa: Clases particulares virtuales.
Se trata de una plataforma para apoyar a los estudiantes de todos los niveles, con profesores de primera, disponibles sin salir de su casa. Basta con una conexión a Internet. Los estudiantes podrán escoger la materia, el profesor y el horario.
Pueden visitar
www.iclase.com y www.iclases.net y allí encontrarán toda la información.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Héctor Silva Michelena y el comunismo de la ministra Hanson

Este artículo fue publicado en Tal Cual el 31 de octubre de 2011.


Aquí Opinan

Hanson y los valores socialistas



HÉCTOR SILVA MICHELENA




En su entrevista sobre la educación ( El Universal, 25/09/11), respondiendo a una pregunta de cómo crear un Estado socialista, la ministra de Educación Maryann Hanson dice con perversa ingenuidad: "mira, a través de los valores del socialismo, que son superiores a los del capitalismo". Sí, señora, porque no importa que el gran intelectual Edgar Morin afirmara que el pensamiento socialista está en ruinas, y es un arcaísmo. ¿Cuáles son esos valores superiores? Helos aquí, para hacer memoria: muerto Lenin, aunque no su ferocidad, su seguidor Stalin impuso la industrialización forzada y la colectivización masiva de la agricultura; esto fue el germen de un largo período de crímenes en masa. Las matanzas de 1937-1938 prácticamente borraron del mapa a los viejos bolcheviques. De sus filas surgieron los altos y privilegiados funcionarios del partido y del gobierno, la llamada nomenklatura. Pertenecer a ella garantizaba un alto estatus y llegó a ser de facto hereditaria. Al caer la URSS la nomenklatura contaba con unos 750 mil miembros, que junto con sus familias, sumaban alrededor de 3 millones de personas.

Las llamadas "purgas" de la década de 1930 fueron una campaña de terror que, tanto por su ferocidad como por el número de víctimas, no han tenido parangón en la historia. Esa Gran Purga fue supervisada con lupa por Stalin, cuyas instrucciones eran: golpear a las víctimas hasta que confesaran crímenes que no habían cometido. Luego eran desterradas o fusiladas.

Según evidencias extraídas de los archivos secretos dados a conocer tras la disolución de la URSS, durante los años 1937 y 38 cuando laGran Purga se hallaba en su apogeo, los órganos de seguridad detuvieron por supuestas "actividades antisoviéticas" a 1.548.367 personas, de las cuales 681.692 fueron fusiladas. La mayoría de lossupervivientes acabaron en campos de trabajos forzados. En 1941, cuando Alemania invadió la URSS, los campos del Gulag contaban con 2.350.000 prisioneros. Los censos revelaron que entre 1932 y 1939 lapoblación de la URSS disminuyó en unos 9 o 10 millones de personas. La maquinaria del terror no perdonó ni al Ejercito Rojo ni a sus propiosgestores. De los 5 mariscales, 3 fueron víctimas de la "liquidación"; de los 15 generales del ejército, 13 perecieron; de 9 almirantes, sólo quedó 1. Asimismo, Nikolái Ezhov ­algo así como el Himmler de Stalin­, que dirigió los asesinatos masivos como jefe de la NKVD entre 1936 y 1938, por un roce con Koba, éste lo detuvo y lo arrojó a aquella sangrienta caldera.

Los costos de la utopía socialista fueron asombrosos: ¡escucha, Venezuela!; se calcula el número global de víctimas del comunismo en más de 80 millones de personas, un 50% más que las muertes de las dos guerras mundiales. Esto es lo que añora Chávez, al pie del enormesepulcro. Revivir este horror desafía la historia y revela locura, definida como el acto de repetir lo mismo esperando otro resultado.

¿Dirá esto a los niños, ministra?